Por motivos laborales estuve la semana pasada con uno de los directores de Nintendo y curioso como soy intenté sacarle algo de información de su nueva consola Revolution. No me dijo nada. Porque no sabía nada. Al menos nada más que yo. Me contó que los japoneses eran secretistas hasta el extremo de no contar nada a sus subisidiarias hasta el mismísimo último minuto. No por nada no les vieron ni oyeron llegar a Pearl Harbour.
El caso es que estoy hecho un lio. Mi juego preferido es de PlayStation, en casa tengo una Xbox y ahora aparece una birguería de consola Nintendo con mando inalámbrico que puede hacer las veces de espada láser, bate de béisbol o pistola de plasma cuántica. Está claro que he de reciclarme, pero ¿con cual?
En Diciembre lanzan la XBox 360 que tiene muy buena pinta. Claro que la Play y la Revolution también tienen muy buena pinta. Para el caso yo también tengo muy buena pinta y no dejo de quedarme obsoleto cada día.
Me importa muy poco que se puedan leer discos blu ray, que se pueda jugar on line, que me sirva como navegador de internet o como cadena de música. Yo lo que quiero es la mejor consola para JUGAR con mis amigos y EXPERIMENTAR las realidades alternativas que me ofrezcan las SENSACIONES más REALES. ¿Alguien me puede sacar de este existencialista mar de dudas?
Esta mujer negra es una víctima real del huracán Katrina. Seguramente lo ha perdido todo. Con el brazo izquierdo lleva a su hijita y con mano derecha muestra al fotógrafo de la AFP, toda orgullosa ella, la tarjeta de crédito con un saldo de 2.000 $ que le acaba de entregar la Cruz Roja.
Como lo decía en mi artículo anterior, habrá que seguir muy de cerca a
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